Hoy
serán celebradas las elecciones intermedias del presente sexenio.
Unos
comicios que son claves para nuestro futuro por muchas razones.
Los
comicios que se celebrarán hoy han sido llamados lo mismo polémicos,
controvertidos, referéndum para Peña Nieto y muchas otras cosas más.
Pero
ejercer el voto en un país en desarrollo como el nuestro significa dar una
nueva oportunidad a la democracia para que se reduzcan, y ojalá y desaparezcan,
las inequidades, los marginalismos y las grandes brechas que existen entre los
pobres y los ricos de México.
La
democracia ha traído consigo en las sociedades más evolucionadas la aplicación
de la ley y el orden, tarde o temprano, que llevándola a la práctica realmente
y respetándola por encima de los intereses de camarillas y de grupos, se
convierte en el elemento fundamental de un cambio con justicia.
Una
nueva cámara de diputados, 600 ayuntamientos, renovación de 18 congresos
locales, surgirán del voto que se ejerza este domingo 7 de junio.
Hay
muchas razones para acudir a votar hoy.
Pero
apunto 10 de ellas que me parecen las que responden de manera más clara a lo
que se pueden considerar las grandes demandas nacionales.
1.-
Una nueva legislatura que tendrá como primer compromiso hacer efectiva la
transparencia en cada uno de los actos que realicen los tres niveles de
gobierno. Por lo que hoy vivimos, en México transparencia es una precondición
para erradicar la corrupción que tanto afecta el desarrollo nacional y la
calidad de vida de los habitantes de nuestra nación.
2.-
Purga de partidos políticos que están dentro del espectro nacional, pero que el
número de sufragios que obtengan puede ser menor al 3% y con ello perder su
registro, y así depurar el esquema actualmente conformado por 10 organizaciones
políticas, varias de ellas membretes químicamente puros y/o negocios
familiares.
3.-
Rechazo a candidatos de todos los partidos que no cumplan con el requisito mínimo
de la honesta forma de vivir.
4.-
Posibilidad de demostrar, en la medida en que se acuda a votar hoy, que la
mascarada de los salvajes integrantes de organizaciones como la CNTE, la CETEG,
Antorcha Campesina y similares, no son sino pandillas de chantajistas que
alteran la paz social con simulacros de violencia. Simulacros que en los
últimos 50 años nunca se han convertido en movimientos sociales serios y mucho
menos en revoluciones que cambien el status de un sistema de gobierno corrupto
e ineficaz que daña a la sociedad de manera grave con su impunidad y falta de
controles, tanto sociales como institucionales.
5.-
La emergencia de los candidatos independientes como alternativa de rechazo al
anquilosamiento y falta de compromiso de los partidos políticos con registro
que existen en México.
6.-
Acercarse a la posibilidad de que dentro de tres años el relevo sexenal sea más
competitivo en la medida en que el punto anterior, la emergencia de los
candidatos independientes, obligará a los partidos a postular candidatos con
una sólida preparación y una clara vocación de servicio.
7.-
Alternancia en los diferentes estados de la república que cambiarán de poder
ejecutivo como clara muestra de lo que sucederá en el 2016 cuando se renueven
otras 11 gubernaturas, que sumadas a las nueve que estarán en juego hoy,
conformarán una nueva correlación de fuerzas regionales que serán un contrapeso
real al centralismo que existe actualmente.
8.-
Obligar a los alcaldes a realizar programas de trabajo que respondan a la demanda
de la sociedad domiciliada en la medida en que la posibilidad de la reelección
puede dar mandatos en los ayuntamientos de seis años.
9.-
Considerar que el electorado mexicano es maduro y que por lo tanto las
autoridades electorales están obligadas a respetar la voluntad popular
expresada en las urnas de manera total, sin favoritismos, trucos o
simulaciones.
10.-
Expresar de una forma civilizada que un voto ejercido hoy es la más clara
manifestación contra la violencia de cualquier origen o naturaleza dentro del
territorio nacional.
Sin
duda que existen muchas más razones para que ejerzamos el voto libre y secreto
hoy.
Pero
por principio esta propuesta de reflexión es apenas la señal inequívoca del
deseo de cambio que tiene la sociedad mexicana.
De
eso no hay duda.