lunes, 31 de agosto de 2015

SEMANA ANTICLIMÁTICA DEL GOBIERNO FEDERAL


En los tiempos de hegemonía del partido único, el PRI y sus ancestros PNR y PRM, el primero de septiembre de cada año, fecha señalada por la constitución para que el presidente de la república rindiera ante el Congreso de la Unión un “informe del estado que guarda la Nación”, fue tomando carta de naturalización como “el día del presidente”.

Era tal el usufructo megalómano y político de los presidentes del día informe de gobierno que se dieron casos como el de Luis Echeverría quien rindió uno de los suyos con una duración record de casi seis horas.

El tormentoso arribo de Carlos Salinas de Gortari a la presidencia de la república el 1 de diciembre de 1988 representó el adviento de que el día del presidente había llegado a su fin.

La toma de posesión de Salinas fue interrumpida a gritos por los diputados y senadores que llegaron gracias al Frente Democrático Nacional que postuló en aquellas en elecciones a Cuauhtémoc Cárdenas como candidato presidencial y quien, gracias a la caída del sistema operado por la tenebrosa pandilla de Manuel Barttlet encabezada por especialistas en trampear elecciones como Oscar Delasse, fue “derrotado” por el mencionado Salinas.

 Desde entonces la oposición canceló el día del informe presidencial como una parafernalia de alabanzas y genuflexiones de los legisladores para el mandatario en turno.

A esa lamentable impronta le sucedieron la aparición de mantas, cartulinas y tomas de tribuna.

Ernesto Zedillo aguantó el pesado ambiente legislativo en los llamados informes de gobierno del presidente apenas dos años. Al cuarto año de su gobierno ya había perdido la mayoría en la cámara de diputados circunstancia que se agravó al cometer el error de encargar el control que le restaba, por influencia de Emilio Chuayffet, al ahora perredista y decepcionante gobernador de Tabasco Arturo Núñez Jiménez, quien condujo con miedo y yerros esa encomienda.

Vicente Fox y Felipe Calderón optaron por no acudir a San Lázaro a rendir el informe de gobierno.

El ambiente que tuvieron ambos ex presientes panistas entre los diputados y senadores que eran su oposición era tan hostil que Fox, en su último año, ya no mandó a responder a sus bancadas en el congreso de la unión a fijar posiciones confrontacionistas.

La costumbre terminó y los presidentes, desde hace más de diez años, realizan un evento posterior al 1 de septiembre en lugares más seguros, política y mediáticamente, que el palacio legislativo de San Lázaro.

Fox y Calderón se refugiaron en el Auditorio Nacional.

Ahora el presidente Peña Nieto toma como escenario el Palacio Nacional para mandar un mensaje político, y un recuento de acciones de su gobierno, a la nación a través de los medios de comunicación y ante un exclusivo grupo de notables que son invitados al evento con cuidadosos filtros.

Este que será el tercer informe del gobierno peñista llega en un momento indiscutiblemente anticlimático.

Ni la llegada de Beltrones al PRI; ni los recientes cambios en algunas secretarías de estado que apuntan a la sucesión presidencial 2018 como son los casos de Meade, Nuño, Pacciano y Claudia Ruíz Massieu, son suficientes para apagar los fuegos de Casa Blanca, Casa Malinalco, Tlataya, Ayotzinapa, asesinato de periodista en la Colonia Narvarte, Tanhuato y hasta el affaire de López Dóriga-Arámbururozabala que exhibe una presumible e impúdica connivencia entre el poder y los medios.

La semana será sin duda de duras críticas al resultado del trabajo del gobierno.

La economía entrampada por la crítica condición de la paridad cambiaria peso-dólar y la baja en los precios del petróleo; los temas de inseguridad y los casos de corrupción serán, sin duda, los temas en los que se radicarán los reclamos de una oposición urgida de tomar distancia del gobierno de Peña Nieto.

Encabezados por Morena, o sea por Andrés López Obrador, partidos como el PAN, con Ricardo Anaya como nuevo dirigente y quien sea el nuevo dirigente del PRD sustituyendo al impresentable de Carlos Navarrete, seguramente asumirán una actitud crítica y demandante de cambio de rumbo en las principales políticas públicas, eficiencia en lugar de amiguismo y paisanaje, combate a la corrupción, transparencia y, sobre todo, hacer evidente la decisión de convertirse en un gobierno incluyente.

Semana anticlimática para el peñismo.

Esperemos que sea solo ese tramo hebdomadario y no todo el tiempo de vida que le resta a este controvertido año de gobierno.

Eso sería una señal muy peligrosa para la estabilidad nacional.

viernes, 28 de agosto de 2015

NUÑO, PACCIANO, MEADE, CLAUDIA, PRESIDENCIABLES: AROMA DE PODER

Durante tres años los mexicanos nos acostumbramos a leer en los espacios de los analistas políticos, cuando del tema de la sucesión presidencial 2018 se trataba, que en el PRI solo había dos jugadores: Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong.

Apenas hace unos días el cerrado abanico de Enrique Peña Nieto se empezó a abrir.

Manlio Fabio Beltrones llegó de manera germánica a la dirigencia nacional del PRI y en automático se sumó al pequeño elenco de presidenciables que tiene el partido en el poder para tratar de conservarlo al ganar las elecciones del 2018.

Pero apenas ayer la nómina de presidenciables creció de manera exponencial y, cuando menos cuatro de los actores de los cambios que Peña Nieto realizó en su gabinete, tienen un fuerte aroma de poder y en consecuencia ya son analizados como prospectos del PRI para pelear la candidatura en las próximas elecciones que habrán de celebrarse en junio del 2018.

Veamos uno por uno:

AURELIO NUÑO MAYER.
El nuevo secretario de educación pública desde hace más de un año se había convertido en la barrera de contención en Los Pinos de los afanes sucesorios de Luis Videgaray y de Miguel Ángel Osorio Chong.

Su tarea de apoyo al presidente no se agotaba, sobre todo en los últimos meses, en el pesado trámite de cernir la agenda presidencial y desarrollar un esquema de información para su jefe que le permitiera tomar decisiones SIN QUE LO INFLUYERAN LOS INTERESES SUCESORIOS DE LOS MENCIONADOS VIDEGARAY, OSORIO Y ÚLTIMAMENTE BELTRONES.

Pasó a ser un concertador y un articulador de acuerdos en varios de los más cruciales problemas que enfrenta el gobierno federal.

El resultado de lo anterior, fue el crecimiento político de Aurelio Nuño en el contexto nacional por la evidente confianza que le tiene el presidente y que gracias a ella acumuló un gran poder de información y contacto con los principales actores políticos mexicanos.

Ahora Nuño Mayer es un indiscutido presidenciable 2018.


RAFAEL PACCIANO ALAMÁN.

De manera muy cerebral este político y empresario mexicano, que es miembro activo del Partido Verde Ecologista de México, supo cuidarle las espaldas al presidente en el delicado tema de la protección del medio ambiente.

Pacciano ya fue diputado federal en la LXI Legislatura dentro del grupo parlamentario del PVEM e integró las comisiones ordinarias del Distrito Federal, Presupuesto y Cuenta Pública además, lógico, las de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Conoce pues a la perfección el tema que se le ha encargado.

Es egresado del ITESEM.

Pacciano el político, como subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental de la SEMARNAT, se convirtió en un filtro político-científico para contener las controvertidas actuaciones y ambiciones de sus compañeros de partido, empezando por las del mismísimo Niño Verde Emilio González Torres, y sus correlatos de corrupción ampliamente difundidos por los medios de comunicación.

Con la campaña del Verde en el pasado proceso electoral, la presencia de ese partido, a pesar de críticas y andanadas de sus opositores que llegaron al extremo de solicitar la cancelación de su registro, fue evidente que, ante la compleja competencia electoral que se dará en el 2018, las nuevas contabilidades electorales le daban al PRI apenas los suficientes votos para alcanzar el triunfo ante un eventual crecimiento del PAN o que, con gente como Agustín Basave al frente del PRD, se logrará un bloque izquierdista de oposición real.

En ese escenario el nombre de Rafael Pacciano, por méritos propios, está ya puesto como una figura con peso suficiente que puede resolver la adivinable y muy probable guerra interna que se dará entre los presidenciables del PRI Videgaray, Osorio, Beltrones, Meade y Claudia Ruíz Massieu.


JOSÉ ANTONIO MEADE KURIBEÑA.
Teniendo como compañero de viaje en el sexenio de Peña Nieto al poderoso secretario de hacienda, Luis Videgaray, José Antonio Meade llega a la secretaría de estado que es el punto de contacto más fuerte con los grandes segmentos de la población nacional a través de los programas sociales de la SEDESO:

Meade en sus orígenes políticos abrevó de manera muy cercana en la cultura priísta por el personalísimo contacto que tuvo con familias como la de Augusto Gómez Villanueva.

Su formación como funcionario público fue aprovechada por el PAN de manera muy inteligente. Pero el sello del PRI en el accionar político de José Antonio Meade es tan indeleble que lo convierte, con su llegada a SEDESO, en uno de los más fuertes precandidatos presidenciales peñistas para el 2018.

La SEDESO en manos de una conversa como Rosario Robles, irritaba a los priístas recalcitrantes porque ocupaba un lugar de privilegio en el contacto con los grupos marginales más numerosos de México y a los que los programas sociales del gobierno acercaba de una manera que, inevitablemente, genera una ganancia electoral que no es menor.

El PRI con José Antonio Meade recupera un espacio de contacto social que se estaba desperdiciando con Rosario Robles.


CLAUDIA RUÍZ MASSIEU.
El eficaz desempeño de Claudia Ruíz Massieu al frente de la secretaría de Turismo no le daba para ascender al estatuto de presidenciable.

Su trabajo en Turismo fue intenso y productivo, pero el aparador no le alcanzaba para ser la única mujer encartada en el elenco de los presidenciables.

Con su llegada a la excepcionalmente importante secretaría de relaciones exteriores, la guerrerense, hija nada menos que uno de los grandes ideólogos del PRI como fue José Francisco Ruíz Massieu, su relevancia política ha cobrado una singular presencia entre los que se mencionan como aspirantes a la candidatura del PRI para el 2018.

Así pues, podemos decir que la caballada de Peña Nieto para el 2108 de ninguna manera puede seguirse considerando como flaca.

Fue bien engordada a raíz de los cambios operados ayer.

Y, mucho ojo, puede pesar más con los movimientos que seguramente van a venir después del informe presidencial.