miércoles, 29 de julio de 2015

SEGUNDA LECTURA DEL DISCURSO DE PEÑA NIETO EN EL PRI


El evento que celebró el PRI el sábado pasado estaba anunciado como una evaluación de tres años de gobierno del presidente Peña Nieto.

No hubo una evaluación realmente autocrítica, la oportunidad era inmejorable para hacerla, y consecuentemente la celebración se perdió en discursos políticos con verdades a medias de la dirigencia priísta.

Los resultados fueron en el mejor de los casos pobres, si no es que se les califica de lamentables.

El presidente del PRI que ya se va, César Camacho, lanzó el canto del cisne y trató de hacer esa “autocrítica” demanda por la sociedad, reconociendo que estos no son los mejores tiempos que vive el gobierno de Peña Nieto.

El resto de los pronunciamientos que hizo el dirigente nacional priísta fueron únicamente lo que se llama “más de lo mismo”.

Por ello lo que rescataron los medios y los analistas políticos de ese evento fue la declaración-advertencia del presidente Peña Nieto en el sentido de que “éste no es tiempo de proyectos personales”.

Tomaron después, los analistas y los medios, como un retrato hablado de Aurelio Nuño como nuevo prototipo del priísta que reclaman los nuevos tiempos.

Peña Dijo que el nuevo líder, sea de su partido o sea su candidato presidencial, deberá ser alguien que busque nuevamente a los segmentos más informados e independientes del segmento poblacional ubicado entre los 18 y 35 años, con capacidad de ser interlocutor de los universitarios, estar al día en la atención y comportamiento de las redes sociales.

Ciertamente el jefe de la oficina de Los Pinos es un cuadro peñista que puede incursionar en los ámbitos universitarios toda vez que no carga en su curricula con manchas de fraudes electorales, de corrupciones descubiertas y efectivamente ha demostrado una sensibilidad muy aceptable para estar pendiente de los mensajes que manda el mundo digital a través de las redes sociales.

Esta segunda lectura del discurso de Peña Nieto en el PRI ya se puede ir ubicando en su diseño para conducir la sucesión presidencial 2018.

En relación al fenómeno social y político en que se ha convertido en México la sucesión presidencial, los mandatarios surgidos del sistema político mexicano, considerado éste como un producto de la postrevolución de 1910, suelen en ocasiones “engañar con la verdad”.

Peña Nieto dejó quietos los proyectos personales de Videgaray, Beltrones, Osorio, Meade y Enrique Martínez, que son de sus hombres cercanos los que ofrecen un perfil medianamente competitivo en unas elecciones como las del 2018.

Unos comicios en los que seguramente las urnas cobrarán fracturas de la corrupción y la ineficiencia demostrada en casos como de las claridosas y espeluznantes cifras del CONEVAL sobre la pobreza creciente en los dos primeros años del sexenio peñista, OHL y sus proyectos de cobrar más en las casetas que le fueron otorgadas o la fuga de El Chapo Guzmán.

Un repaso de las más recordadas conducciones presidenciales de la sucesión puede ser la siguiente aproximación de esos hechos:
López Portillo engañó con la verdad al mostrar siempre como su favorito a Miguel de la Madrid. Lo cubrió del fuego amigo cuando mandó a dirigir al PRI a Javier García Paniagua, que era el favorito de las poderosas hermanas del presidente.

El engaño de Luis Echeverría con Mario Moya Palencia fue cobijado en el multidestape que realizó el tabasqueño Leandro Rovirosa Wade cuando pronunció los nombres, además del de Moya, los de López Portillo, a Augusto Gómez Villanueva, Porfirio Muñoz Ledo, Hugo Cervantes del Río entre los más recordados de aquella caballada.

Carlos Salinas quiso proteger a Colosio con las posibilidades presidenciales de Manuel Camacho, Ernesto Zedillo, Pedro Aspe, entre los que fueron de verdad posibles suplentes del sonorense.

Falló, le asesinaron a Colosio en medio de la rebeldía y sabotaje de Manuel Camacho y la sucesión se convirtió en uno de los episodios de ese corte más sangrientos cuando también fue ultimado José Francisco Ruíz Massieu, inminente pastor de los diputados y perfilado para ocupar la secretaría de gobernación con Zedillo.

Zedillo pintó su raya de una manera imprudente con el PRI cuando habló de la sana distancia.

No era entonces un político conocedor de las buenas y malas artes de esa actividad.

Y tampoco fue reconocido como un militante distinguido por los colosistas en desgracia.

Después de su deslinde improductivo del PRI, Zedillo realizó varios intentos por regresar al ánimo de los priístas duros y no lo logró.

Se definió finalmente por Francisco Labastida, que hoy por hoy se ha convertido en el priísta con más capacidad de convocatoria por su actitud institucional, pero no supo desde la presidencia hacer ganar a su candidato.

El sábado pasado Peña Nieto empezó su engaño en el azaroso camino de la sucesión presidencial.

Puso quietos a varios y destapó un perfil que si ahora recae fundamentalmente en Aurelio Nuño, representante de la nueva generación y que en dos años es un cuadro que puede crecer mucho, define una búsqueda de candidato peñista de un corte explicablemente generacional.

Lo más claro es que, a diferencia de Zedillo y Salinas, Peña Nieto sí jugará la sucesión defendiendo a quien elija.

El mensaje del presidente el sábado pasado se puede leer como que SU CANDIDATO NO ESTABA entre los OCUPANTES DE la primera fila de esa triste reunión.

¿Está Peña Nieto engañando con la verdad y finalmente elegirá a algunos de los que de momento sintieron canceladas sus aspiraciones cuando el jefe real del PRI esbozó el perfil de su sucesor?

¿O estará engañando con la verdad, así ocurre en política aunque parezca un contrasentido, y su delfín tendrá el perfil que reclama una sociedad que, como apunta Denisse Mearker en su columna de Ayer en El Universal, no encuentra opciones ganadoras en la oposición, una sociedad que ya se cansó de ver las mismas caras en las boletas electorales?

Lo cierto es que, a pesar de la inocua celebración de los tres años peñistas en el PRI, todo indica que la función de la sucesión presidencial ya comenzó.


viernes, 24 de julio de 2015

ELLOS FUERON LOS CREADORES DE ELBA ESTHER… Y ELLA SIEMPRE CONTROLÓ A LA CNTE

La carrera de Elba Esther Gordillo Morales dentro del SNTE inició en 1960, bajo la tutela de Carlos Jonguitud Barrios, entonces dirigente magisterial, pero fue hasta 1988 cuando era delegada del PRI en Chihuahua, cuando fue manda llamar por Manuel Camacho Solís para el cargo de delegada en la Gustavo A. Madero, en el Distrito Federal.


Durante el año que estuvo como delegada, fue preparada dar el golpe y para asumir la dirigencia nacional del SNTE, cargo que repitió en varias ocasiones hasta su detención el 26 de febrero de 2013, tres meses después de su última reelección.


En su cargo al frente del SNTE, la Maestra firmó con el expresidente Carlos Salinas de Gortari, el histórico Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica.


Por cierto, a pesar de los rumores que afirman lo contrario, Salinas de Gortari no ha ayudado en nada al gobierno peñanietista, pues lo único que ha hecho es hacerse millonario vía concesiones, disfrazadas por medio de empresas a nombre de sus cuñados, como en el caso de la controvertida Ronda Uno.
  

Estos tres personajes contribuyeron en gran medida a crear a Elba Esther, la impulsaron y prepararon para controlar al magisterio, sin embargo, jamás se esperaron que la Gordillo se haría de tanto poder y que con el tiempo se convertiría en uno de los principales verdugos del PRI.


Uno de los últimos secretarios de Gobernación priistas antes de la llegada del PAN, afirma que Gordillo Morales no solamente tenía el control del SNTE, también controlaba cuales debían ser las acciones y decisiones de la CNTE.


Según el relato del ex titular de Gobernación, después de mantener negociaciones con los líderes de la CNTE, estos abandonaban su oficina y se iban directito a ver con la Maestra para rendirle cuentas de las conversaciones y tomar una decisión CONJUNTA.


Después durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, a quienes por cierto presumía de haberlos ayudado a ganar, Gordillo Morales aplicó la estrategia de crear un problema y después brindar la solución, así lo hizo durante años al sacar a sus maestros a las calles, para después ‘negociar’ y supuestamente ser la gran salvadora y solucionadora máxima de conflictos sindicales.


Para las elecciones del 2000, fue acusada de haber operado a favor del PAN, sin embargo a pesar de estas acusaciones dos años después fue electa Secretaria General del PRI, posteriormente en 2003 deja el cargo y regresa a la Cámara de Diputados como coordinadora de la bancada priísta, pero meses después es sustituida por Roberto Madrazo iniciando así una encarnizada guerra entre los dos.


Asimismo con este conflicto, comienza también su cisma con el PRI que dio origen a la fundación de Partido Nueva Alianza en 2004, después de las elecciones de 2006, la Maestra es acusada nuevamente de operar a favor del PAN, en este caso por supuestamente ayudar a Felipe Calderón a llegar a la presidencia. Por esta ‘sospecha’ que recaía sobre sus hombros, finalmente fue expulsada del PRI ese mismo año.


La CNTE es la creación de los últimos gobernadores de Oaxaca, recordemos que desde 1992 después de que el entonces presidente Ernesto Zedillo Ponce de León descentralizara la educación, las dirigencias magisteriales se hicieron de los institutos de educación de cada uno de los estados.


Por ejemplo en Oaxaca, el exgobernador priísta Heladio Ramírez legalizó la injerencia de la Sección 22 en el hoy eliminado Instituto Estatal de Educación Pública (IEEPO), circunstancia que fue refrendada por su sucesor, Diódoro Carrasco, quien entonces tenía a Gabino Cué Monteagudo entre sus principales colaboradores, hoy gobernador de la entidad. Después llegaron José Murat y Ulises Ruiz, quienes continuaron con la misma estrategia.


El columnista Alberto Aguirre, en su columna de este miércoles publicada en El Economista formula el siguiente cuestionamiento: ¿La disidencia del SNTE “capturó” el sistema educativo en Oaxaca o tomaron el regalo que sexenio tras sexenio les dieron Cué y sus antecesores?


Yo agregaría que los últimos 5 ex gobernadores permitieron e incluso motivaron el crecimiento desmedido de la CNTE.


La decisión de los últimos días pretende subsanar este terrible error, sobre todo después de las infructuosas negociaciones en el despacho del subsecretario Luis Miranda, quien cedió a todas las exigencias de la CNTE hasta hace dos meses, sin obtener resultados significativos.



Con la toma el control del IEEPO, la confrontación apenas inicia, ya veremos cómo se desarrollará este conflicto, pero que no se olvide quienes fueron los creadores de Elba Esther y que esta última siempre controló tanto a la SNTE como al CNTE, pero les convenía mantener una supuesta animadversión.

miércoles, 22 de julio de 2015

GOLPE A LA CNTE: UNA DECISIÓN LARGAMENTE ESPERADA

Cuando el presidente Enrique Peña Nieto decidió encarcelar a la corrupta lidereza magisterial, Elba Esther Gordillo Morales, controvertido personaje que alcanzó niveles de poder políticos de singular magnitud en los gobiernos de Vicente Fox y de Felipe Calderón, la sociedad mexicana esperaba que la limpieza iniciada en los organismos sindicales que tenían secuestrado al sistema educativo nacional debería completarse con la eliminación de la CNTE.


La tristemente célebre Coordinadora que en sus orígenes se presentaba como una alternativa democratizadora de la dirigencia magisterial, se había convertido en un feudo igual de corrupto que el SNTE con la agravante de asumir una conducta violenta y desestabilizadora que afectaba muchas actividades cotidianas de la ciudadanía en el DF, Oaxaca, Morelia y otras ciudades de la república mexicana.


La decisión coordinada de los gobiernos del presidente Enrique Peña Nieto y del gobernador de Oaxaca Gabino Cué de desaparecer el Instituto de Educación del Estado de Educación Popular en Oaxaca, completa un ciclo depurador largamente esperado por la sociedad.


Ni el SNTE de Elba Esther Gordillo y menos la CNTE heredada por polizontes del sindicalismo como su cabeza visible Rubén Núñez, garantizaban para nada la implementación de las líneas claves contenidas en la reforma educativa lograda como parte del proceso de cambio estructural que impulsa, en medio de no pocas turbulencias, el gobierno peñista.


Veamos un poco de historia sindical del magisterio que documentan los niveles de corrupción y patrimonialismo que alcanzaron en sus momentos tanto la CNTE como el SNTE.


Corrían los tiempos del gobierno de Luis Echeverría y el en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se consolidaba el cacicazgo de Carlos Jongitud Barrios que endurecía al control sobre la base magisterial sobre la base trabajadora del gremio nacido en la ciudad de México el 30 de Diciembre de 1943, durante el régimen de Manuel Ávila Camacho en un congreso donde surge el SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN con el Prof. Luis Chávez Orozco como dirigente.


En el X Congreso Nacional efectuado en la Paz Baja California Sur en febrero de 1974 se eligió como Secretario General a Carlos Jongitud Barrios. Durante este mandato se impulsaron prácticas sindicales ofensivas. El SNTE fue utilizado para influir y pesar en la política nacional para adquirir posiciones importantes en el aparato burocrático del Estado y para decidir en ciertas áreas de la Educación Pública.


Jongitud Barrios, que llegó a ser director del ISSSTE y luego gobernador de San Luis Potosí fue defenestrado por Carlos Salinas de Gortari y Manuel Camacho Solís quienes entronizaron a Elba Esther Gordillo en la dirigencia sindical.


Ni Salinas ni Camacho Solís imaginaron la manera en que Elba Esther Gordillo los rebasaría económica y políticamente cuando instauró en el SNTE mecanismo de control personalísimos que la hicieron dueña de la poderosa organización, considerada como el sindicato más numeroso y con más recursos y poder político de América Latina.


Elba Esther se convirtió en una retadora abierta del poder priísta. Y luego, sin empacho, negoció, o más bien se aprovechó de la ingenuidad panista en los gobiernos de Fox y de Calderón, a quienes “les vendió su capacidad de operación electoral y sus conocimientos de control de masas”, y obtuvo por ello increíbles cantidades de dinero y un número bastante grande de posiciones en cargos de elección popular y en las burocracias de la federación y los estados.


Ante esa descomposición surgió un movimiento democratizador dentro del magisterio.


El 18 de diciembre de 1979, aparece la CNTE y se define como “una organización de masas conformada por los trabajadores de la educación democráticos del país, independientemente de la burguesía y su estado, del charrismo sindical y de cualquier organismo político, es decir, no es propiedad de nadie más que de los propios trabajadores de la educación. Es un frente de clase, porque participan en ella trabajadores de la educación que aceptan el principio universal de lucha de clases, independientemente del color, sexo, credo religioso e ideología política; lo fundamental, es que estén dispuestos a luchar por sus intereses de clase, por la solución de sus demandas económicas, sociales, laborales, profesionales y políticas.”


Hoy la Coordinadora Magisterial, convertida en un ente con peores prácticas de control sobre las bases igual de caciquiles que las que tuvieron el SNTE de Jongitud y de Elba Esther Gordillo,  en sus momentos de mayor fuerza.


El golpe de mano que dio el presidente Peña Nieto a la CNTE es una acción complementaria de la defenestración y encarcelamiento de Elba Esther Gordillo.


Lo que se espera es que, después de los golpes a la CNTE y el anterior al SNTE, logren que los puntos clave de la reforma educativa por fin puedan aterrizar.


Tienen toda la razón los que dicen que la decisión de ayer tomada con la CNTE, es solo el principio de una recuperación educativa esperada desde hace ya muchos años.

RAMÓN ALBERTO GARZA NO ATINA UN PUNTO SOBRE SUS IES AL DAR “ÓRDENES” A PEÑA NIETO.

La semana anticlimática para el peñismo producida por la fuga del Chapo Guzmán ha servido también para que salgan del closet, con todas sus frustraciones, los malquerientes del régimen que disfrazan de crítica sus resentimientos.


Es el caso de la columna de ayer de Ramón Alberto Garza en la que, sin el menor rubor por mostrar una soberbia infinita que no hace honor al oficio de escribir, le ordena al presidente Peña Nieto que realice cambios en su gabinete porque considera que por culpa del equipo gobernante el país está en la orilla del desfiladero.


Habla de un país en el que vive y sobrevive periodísticamente el propio Ramón Alberto.


Un país que ha dado asilo, cobijo y posibilidades de ejercer su vocación de comunicador  a su más cercano compañero de viaje.


El recuento de daños sufrido por los errores del peñismo, que en el contexto internacional no se dimensiona ni se dramatiza como lo hace Ramón Alberto en el juicio sumario que le hace al presidente, es una reseña maniquea de una gestión de gobierno del que, pese a reconocer las graves fallas cometidas, también tiene rasgos positivos y, sobre todo, mantiene al país con posibilidades de reconstruirse de la herencia de una pasado inmediato de 30 años en el que los mandatarios hicieron abuso y mal uso del poder.


Periodísticamente el asunto del Chapo Guzmán ha sido tratado con oficio, revestido de duros señalamientos a los errores que cometieron los responsables de la custodia del capo fugado, por comunicadores como Ciro Gómez Leyva o Martha Anaya los cuales, sin dar la menor concesión a los que fallaron en este caso dentro del gobierno, rescatan para sus audiencias lecturas profundas e informaciones dignas de reconocimiento sobre el asunto.


Publicadas el mismo día que la de Ramón Alberto Garza, las columnas de Ciro Gómez Leyva y Martha Anaya no caen en actitudes pontificadoras de asumirse como los tutores del presidente y sin embargo sus razonamientos e investigaciones.


Ciro apunta en su durísima columna:


“Uno de los aspectos dignos de atención tras la fuga de El Chapo Guzmán ha sido la narrativa del gobierno del presidente Peña Nieto. Entre asombrado y deslumbrado, el gobierno que un día se empeñó en eliminar las imágenes e historias de violencia de los medios electrónicos, terminó construyendo una chapologética.

El jueves, en una extraordinaria entrevista con Adela Micha en Televisa, el comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, se dijo y mostró sorprendido por lo que ocurrió.

Su rostro era de derrota, pero hablaba de la “impredecible fuga” casi como un inigualable acto de magia. El túnel de 80 centímetros, el hoyo de 50 por 50… Colaba frases tipo “es una fuga que lastima a todos los mexicanos”, pero lo toral era una descriptiva que se postraba ante la inteligencia y habilidad de la exitosa operación.”
Y Martha Anaya revela en su Alhajero:

“A las nueve de la noche con siete minutos –15 minutos después de la desaparición, según las autoridades- se escucharon los primeros gritos desde el Centro de Inteligencia del penal del  Altiplano:


“¡No está en cámaras! ¡No está en Cámaras!”, advertían angustiados desde el centro de Inteligencia, los hombres encargados directamente por Ramón Pequeño  –jefe de inteligencia de la Policía Federal-, de vigilar a  Joaquín Guzmán Loera, líder del cartel de Sinaloa.


Corrieron hacia la celda de El Chapo ante el asombro del personal operativo del centro penitenciario (así se enteraron algunos administrativos, por los gritos y la corredera); ingresaron en ella y se encontraron con el agujero al pie de la regadera…


Dos custodios consiguieron una linterna (nadie llevaba ninguna en mano) y se internaron, sin armas, por el túnel. Apenas alcanzaban a ver y a respirar. Iban así, tras el preso de la celda número 20.



La comunicación se perdía por tramos. “Repórtense… ¿Están bien?”, preguntaban sus compañeros desde el interior de los muros de Almoloya.”


Concluyentes los trabajos de esos periodistas que, desdramatizando el acontecimiento, tocaron lo medular del asunto, lo toral dice Ciro, y cumplieron de manera crítica, independiente y objetiva su tarea de informar dejando al lector la posibilidad de realizar sus propias conclusiones.


¿Qué gana un lector después de leer la columna de Ramón Alberto en la que destila un personal resentimiento contra el presidente Peña Nieto y no encuentra una sola posibilidad de analizar la nota para formarse una opinión del asunto?


¿La posibilidad única de sumarse al resentimiento?


El momento difícil que vive el país no se resolverá con críticas que provienen del hígado y no de la reflexión cerebral.


Si el presidente no hace cambios en su gabinete, tal y como se lo ordena Ramón Alberto, es porque los cálculos del mandatario, que pueden ser fallidos por supuesto, son de su incompartible responsabilidad.


Cambiar por cambiar no resuelve la situación de desconcierto que vive el peñismo.


Los relevos que manda hacer Ramón Alberto no tienen en su columna nombre ni apellidos. Y el ejercicio del poder se realiza con personas de carne y hueso.


Tal vez se necesitan los cambios.


Pero cuando se indican mediáticamente de una manera tan categórica como lo hace Ramón Alberto, valdría la pena que dijera nombres para dar siquiera algo de sustancia a sus soberbias anotaciones y ayudar al país con una contribución crítica seria.



lunes, 20 de julio de 2015

GABINETES: EL DE SEGURIDAD QUEBRADO; EL DE MANCERA CON OXÍGENO; PRESIDENCIABLES BAJO FUEGO

Conforme se apague este año los sonidos de la sucesión presidencial 2018 se empezarán a escuchar cada vez con mayor intensidad.


Un ambiente que se calentará más con los resultados de las elecciones para gobernador que se celebrarán en once estados del país, muchos de ellos de una representación por demás importante.


Ayer Federico Arreola en su columna apunta ya una lista de precandidatos presidenciales. Menciona a los que hasta ahora son los más evidentes. Y registra ya la categoría de los independientes de tal manera que la participación de ese tipo de candidatos se da por descontado que para el 2018 será un hecho.


Solamente los imponderables de la política trabajaran para despejar el escenario de las luchas entre precandidatos presidenciales, sean de partido políticos o sean los “independientes”.


Vamos por partes.


1.- El caso de los integrantes del llamado gabinete de seguridad nacional ha alcanzado niveles de pérdida de credibilidad verdaderamente críticos.


Pero allí están.


La primera víctima del proceso, ocasionada por las reglas no escritas de la sucesión presidencial, que aparece en la lista de precandidatos de Federico Arreola es Miguel Ángel Osorio Chong.


La Fuga de El Chapo le pegó, sin duda, en la línea de flotación.


Y mucho tendrá que hacer el secretario de gobernación, que como lo dijimos aquí el viernes pasado sigue contando con la confianza de su jefe Enrique Peña Nieto, para mantenerse como precandidato con plena viabilidad.


Y así de difíciles estarán las cosas para el gabinete peñista en los años que vienen. Cualquier aspirante presidencial debe manejarse con extremo cuidado porque los tiempos de la sucesión son fatales y ya no habrá tiempo para recuperarse de errores de la dimensión que representó la fuga de El Chapo.


Federico Arreola y yo hemos visto de cerca las sucesiones presidenciales de los últimos cinco sexenios y hemos compartido vivencias y observaciones sobre el asunto del poder en México.

Y ambos percibimos ya movimientos que repiten historias del pasado.


Golpes bajos, apresuramientos, equivocaciones en el trato del presidente en turno.


O comportamientos cautelosos, apariciones sin riesgo y proyecciones bien calculadas de presencias y ausencias en los foros políticos más relevantes del país.


Así son los precandidatos de todos los partidos.


Y ahora la figura de los independientes, que estará causando más inestabilidad en la lucha por las candidaturas presidenciales del 2018, tendrá su propio protocolo en la medida en que se conformen como un grupo.


Por eso es importante la columna de ayer de Arreola toda vez que ya es pertinente ir sentando bases para los acontecimientos que marcarán una nueva edición de la costumbre del poder en México, como la llamaría en su tiempo el recordado Luis Spota.


2.- En esa lógica el jefe del gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, reestructuró su gabinete la semana pasada.


Con los cambios en su equipo de trabajo Mancera mantuvo su condición de presidenciable después del descalabra que sufrió ante MORENA el pasado 7 de junio.


Hay quienes dicen que Héctor Serrano no dejará operar a su sucesora Patricia Mercado.


Pero Serrano se mantiene con los intereses de un partido como el PRD que va en caída libre.


Y un partido en esas circunstancias no le garantiza a Mancera un voto duro suficientemente atractivo como apostarle todo a esa posibilidad de candidatura.


Mancera incorporó a dos operadores políticos muy eficientes.


Amalia García que será un contrapeso para Ricardo Monreal y en su momento para Serrano y los alicaídos Chuchos.


Y Jorge Gaviño que conoció como presidente de la comisión investigadora de la Línea 12 creada por la Asamblea capitalina, los más importantes resortes, políticos y administrativos, del sistema de transporte colectivo del Distrito Federal.


 Un complejo sistema solo superado por los de Inglaterra, Moscú, Nueva York, Londres y los chinos.


Mancera con esos operadores políticos, le apuesta más, como considera Arreola en su columna, a ser un candidato independiente fuerte, que a plegarse a un proceso partidista que los desgastaría y no le garantizaría ninguna base electoral significativa.


3.- Finalmente coincido nuevamente con Federico Arreola en que los presidenciables del 2018, desde muy temprano, ya están bajo un intenso fuego. Un fuego que lo mismo puede ser de enemigos o de amigos.


En el PRI Luis Videgaray, Osorio Chong, Beltrones, la sorpresa que puede dar Aurelio Nuño si lo hace cardenal a tiempo (para ser Papa primero hay que ser Cardenal).


En el PAN Rafael Moreno Valle, Miguel Márquez, Gustavo Madero, Margarita Zavala.



En MORENA López Obrador.


En el PRD Mancera o Moreno Valle si hacen alianza con el PAN finalmente.


Los demás, ya serán los independientes que como El Bronco, Enrique Alfaro, Juan Ramón de la Fuente están ya trazando sus coordenadas para dar una batalla que, ahora más que nunca, tienen posibilidades de ganar.




viernes, 17 de julio de 2015

LOS DE AHORA (RUBIDO, OSORIO, ETC) NO PUEDEN; ¿LOS QUE VIENEN (ALFARO, EL BRONCO, KUMAMOTO) PODRÁN?


Los candidatos independientes que resultaron vencedores en las elecciones del pasado 7 de junio son ahora los que ponen gran parte de la agenda en los medios.


Enrique Alfaro, un veterano de las lides políticas y futuro alcalde de Guadalajara, ha ofrecido a Jaime Rodríguez, el Bronco, el apoyo de la fracción de Movimiento Ciudadano en el Congreso de la Unión para respaldar las gestiones que el inminente mandatario de Nuevo León realice ante la federación.


Alfaro mostró una capacidad de maniobra muy aceptable al cobijar las gestiones de El Bronco en tanto que se presume que ambos son muy similares al presentarse ante la sociedad con una personalidad ciudadana, es decir que proyectan una imagen de independientes de manera por demás aceptada por la mayoría de los mexicanos.


El Bronco, Enrique Alfaro o Pedro Kumamoto   – próximo diputado local independiente en Jalisco- que publicó un código de ética que de aplicarse en todo el país incomodaría a muchos de los próximos legisladores, son los nuevos actores políticos a los que la sociedad atiende sobre todo en sus propuestas de cambio con honestidad.


En estos días en los que la fuga de El Chapo puso nuevamente contra la pared al gobierno federal, la opinión generalizada es en el sentido de que los actuales responsables de la seguridad nacional NO PUDIERON mantener en prisión al prisionero más peligroso que tenían.


Las reiteradas expresiones, mediáticas o políticas, de que urgen las renuncias de Osorio Chong, Monte Alejandro Rubido y Eugenio Imaz son apenas la punta de iceberg de inconformidad social que seguirá explotando cada vez que los acontecimientos vuelvan a demostrar falta de voluntad o de plano una inaceptable ineficiencia de los funcionarios del actual régimen para responder a sus compromisos institucionales.


Lo que se diga acerca de la fuga de El Chapo por parte de las autoridades que tienen competencia en el caso serán saltos al vacío en tanto que no cumplan con el requisito que les ha impuesto el sentir de la sociedad y que no es otro sino que recapturen al Chapo para volver a creerles.


Pero la atención que se está prestando a las propuestas de los independientes es un arma de dos filos.


Por una parte se están convirtiendo en alguna forma de esperanza de que las cosas cambien.


Fin de la corrupción y de la impunidad; seriedad y responsabilidad a la hora de comprometerse con la sociedad, con la raza diría El Bronco; transparencia y austeridad en el ejercicio del poder público son las demandas más sentidas por el agobiado pueblo mexicano, mismo que tiene ya cifrada una esperanza en el actuar de los independientes cuando lleguen a ejercer los cargos que ganaron al oficialismo de todos los signos.


Los independientes, o los candidatos que son de una extracción ciudadana en términos generales, y que obtuvieron el voto de la ciudadanía en junio pasado, se están obligando a cumplir una agenda de reivindicaciones que puede resultarles muy pesada ante la pasmosa capacidad de sabotaje que tiene los profesionales de la conservación del hueso y que pululan por todos los partidos políticos de México.


La pregunta clave no es ¿podrán los independientes gobernar sin corrupción? La pregunta para los es ¿dejarán a los independientes cumplir con sus propósitos de ejercer el poder con limpieza?


En eso de luchar para conservar espacios, los profesionales del hueso no se andan con bromas y tiran con todo.


miércoles, 15 de julio de 2015

EL CHAPO DE IZQUIERDA O DERECHA Y LOS CAMBIOS EN EL GABINETE DE PEÑA NIETO

Algo está pasando con la puntería de los más sesudos juzgadores del peñismo a raíz de la fuga de El Chapo Guzmán.


Ha sido tan profusa la cantidad y variedad de críticas sobre el asunto Chapo Guzmán que ya se convirtió en confusa.


Y ante el alud de opiniones, sentencias y conjeturas que se han escrito y dicho sobre la fuga de El Chapo,  parece que nos estamos enfrentando nuevamente a la tarea de descifrar galimatías como definir con todo esa diarrea “crítica” si el Chapo es de izquierda o de derecha; o mejor, como concluyera el clásico, decidir que El Chapo es todo lo contrario.


Hoy, por supuesto, el pretexto para tundirle con fe musulmana al peñanietismo es la fantástica evasión del narco más poderoso, y ahora más popular, de nuestro país y algunos de sus alrededores.


Algunas especulaciones mediáticas aseguran que El Chapo no solo exhibió la corrupción del gobierno, sino que además el barón de la droga de origen sinaloense también está acelerando los esperados cambios en el gabinete peñista.


La verdad es que ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre.


El presidente Peña Nieto, en lo que se ha visto en relación a realizar movimientos sobre presión en su equipo de trabajo, es un político que oficia solo.


Mi opinión es que el estilo Peña de conducir al gabinete hace predecir que, tal vez en este mes cuando menos, no habrá cambios ni en gobernación ni en ninguna de las áreas del equipo encargado de la seguridad nacional.


Ayer el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, tuvo una entrevista con varios gobernadores a propósito de las medidas que se habrán de tomar después de la fuga del popular narco sinaloense.


Los acuerdos a los que seguramente llegaron en esa mini cumbre de mandatarios estatales con Osorio Chong, tendrán, esperamos, un seguimiento natural. Y lo más lógico es que esas estrategias planteadas por la federación habrá de aterrizarlas Osorio Chong con los gobernadores.


Otra cosa muy distinta sería que de las investigaciones que realiza la procuraduría arrojaran las primeras culpabilidades del caso.


Ayer el Osorio Chong en conferencia de prensa dijo que era factible que “para lograr su fuga el narco tuvo que haber contado con la complicidad del personal de la cárcel”.


En apenas dos días se han propalado cualquier cantidad de supuestos y no menos número de especulaciones sobre el Chapo y la DEA, los tuits del hijo del Chapo, la traición de los custodios de Almoloya.


Los magos del “concluyentismo mediático” han terminado por caer en generalizaciones perogrullescas como decir que El Chapo exhibió la corrupción del sistema.


Es cierto que la corrupción se ha enquistado en sabrá Dios cuántas áreas del gobierno.


 Pero esas conductas reprobables en los políticos que aprovechan el poder para medrar, existen desde mucho antes de la primera fuga de El Chapo.


Y por esos rumbos caminan las opiniones de que se aceleraría los cambios en su equipo de trabajo.


Tal parece que esos cambios ya los decretaron desde las columnas políticas y que, por lo pronto, el presidente debería renunciar a todo el gabinete de seguridad y regresar de Francia en el primer vuelo que encontrara.


La corrupción, repito, existente en muchos reductos de la administración es un fenómeno que debe combatirse, sin duda, con el mismo vigor que se ha anunciado se perseguirá al Chapo Guzmán.


Pero erradicar ese mal sistémico es una tarea que no necesita de la fuga de un delincuente para otorgarle prioridad en la agenda presidencial.


Y tampoco se realizan ajustes en un gabinete porque el Chapo puso durante casi 48 horas de cabeza al mundo mediático y en ese frenesí el gobierno quedó lamentablemente atrapado.


Pero la realidad, necia como siempre, ubica todo en su lugar después de la tempestad.


Y además esa realidad ineludible, es la que marca los tiempos de la política y con ellos los ajustes de nombres que, a estas alturas del sexenio, suelen tomarse como proyecciones futuristas.



Pues no cabe duda que parece que nos salió grillo El Chapo.