lunes, 13 de julio de 2015

LA FUGA DEL CHAPO GUZMÁN, EPN Y EL SANTO CONTRA LAS MOMIAS DE GUANAJUATO.


No hay excusa que valga para los encargados de las áreas de seguridad del gobierno mexicano.

El Chapo Guzmán volvió a demostrar que, como es lo más presumible, el poder corruptor de los barones de la droga es infinitamente superior a cualquier esfuerzo institucional por mantener cualquier forma de control sobre ese demonio de la nueva era.

La fuga del narcotraficante más poderoso del mundo del penal de ALTA SEGURIDAD del Altiplano es emblemática cuando menos por tres razones, que como lo apunta Federico Arreola en su columna sobre el tema, afloraron en las redes sociales en cuanto se conoció la noticia.

1.- Las redes sociales consignan que el fenómeno de la corrupción oficial se manifiesta de una manera concluyente en las cárceles mexicanas que ahora son tema de los corridos que hacen apología de la vida de los barones de la droga.

La fuga del Chapo hará recrudecer críticas sobre corrupciones, presentas o ciertas, cometidas por funcionarios del actual régimen.

2.- La crítica social se manifiesta en espacios no contaminada por intereses políticos, como es el de los profesionales del antipeñismo.

No hay en las redes sociales la menor posibilidad de manipular los intereses de poderosas comunidades como la de Facebook o la de twitter.

En el recuento de LIKES sobre el tema de la fuga de El Chapo que hace Arreola en su nota, muy pocos piden que EPN regrese de Francia. Esa ha sido y será tarea de los mencionados profesionales de la protesta que siempre están a la caza de hechos que puedan controvertir la imagen del mandatario mexicano o de su gobierno.

Pedir que se regrese de una visita oficial por una contingencia como la fuga de El Chapo equivale a pensar que la gente cree que el presidente debe actuar como si fuera el Santo en su lucha contra los malos y no como un jefe de estado en cumplimiento de sus funciones.

3.- La consideración central del tema es la incapacidad de los controles gubernamentales para enfrentar al poder corruptor del narco.

Y en esa posición ni modo ni manera de omitir cuestionamientos ya sobre los hechos conocidos de cómo y porqué le fue posible a Joaquín Guzmán realizar una obra de ingeniería que, lo básico para llevarla a cabo, fue el contar con un mínimo de complicidades de los responsables dela administración delo penal.

El hecho es lamentable por sus mensajes: corrupción, poder del narco cada vez mayor y posibilidades de seguir creciendo pese a los esfuerzos oficiales por contener un fenómeno que lo viene rebasando constantemente.

También es condenable desde el punto de vista de la insuficiencia de recursos para hacer de los penales mexicanos instituciones correctivas de verdad y no ergástulas en las que se anide una forma de connivencia entre reclusos y mandos medios que reportan a sus superiores tanto información como ganancias.

La Fuga del Chapo Guzmán es una evidencia de que no se ha corregido vicios.


Y que se agarren los integrantes del gabinete de seguridad nacional porque del mundo especulativo del que serán nuevamente elemento de consumo despiadado, apenas están conociendo la superficie.

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