Los
candidatos independientes que resultaron vencedores en las elecciones del
pasado 7 de junio son ahora los que ponen gran parte de la agenda en los
medios.
Enrique
Alfaro, un veterano de las lides políticas y futuro alcalde de Guadalajara, ha
ofrecido a Jaime Rodríguez, el Bronco, el apoyo de la fracción de Movimiento
Ciudadano en el Congreso de la Unión para respaldar las gestiones que el
inminente mandatario de Nuevo León realice ante la federación.
Alfaro
mostró una capacidad de maniobra muy aceptable al cobijar las gestiones de El
Bronco en tanto que se presume que ambos son muy similares al presentarse ante
la sociedad con una personalidad ciudadana, es decir que proyectan una imagen
de independientes de manera por demás aceptada por la mayoría de los mexicanos.
El
Bronco, Enrique Alfaro o Pedro Kumamoto
– próximo diputado local independiente en Jalisco- que publicó un código
de ética que de aplicarse en todo el país incomodaría a muchos de los próximos
legisladores, son los nuevos actores políticos a los que la sociedad atiende
sobre todo en sus propuestas de cambio con honestidad.
En
estos días en los que la fuga de El Chapo puso nuevamente contra la pared al
gobierno federal, la opinión generalizada es en el sentido de que los actuales
responsables de la seguridad nacional NO PUDIERON mantener en prisión al
prisionero más peligroso que tenían.
Lo
que se diga acerca de la fuga de El Chapo por parte de las autoridades que
tienen competencia en el caso serán saltos al vacío en tanto que no cumplan con
el requisito que les ha impuesto el sentir de la sociedad y que no es otro sino
que recapturen al Chapo para volver a creerles.
Pero
la atención que se está prestando a las propuestas de los independientes es un
arma de dos filos.
Por
una parte se están convirtiendo en alguna forma de esperanza de que las cosas
cambien.
Fin
de la corrupción y de la impunidad; seriedad y responsabilidad a la hora de
comprometerse con la sociedad, con la raza diría El Bronco; transparencia y
austeridad en el ejercicio del poder público son las demandas más sentidas por
el agobiado pueblo mexicano, mismo que tiene ya cifrada una esperanza en el
actuar de los independientes cuando lleguen a ejercer los cargos que ganaron al
oficialismo de todos los signos.
Los
independientes, o los candidatos que son de una extracción ciudadana en
términos generales, y que obtuvieron el voto de la ciudadanía en junio pasado,
se están obligando a cumplir una agenda de reivindicaciones que puede
resultarles muy pesada ante la pasmosa capacidad de sabotaje que tiene los
profesionales de la conservación del hueso y que pululan por todos los partidos
políticos de México.
La
pregunta clave no es ¿podrán los independientes gobernar sin corrupción? La
pregunta para los es ¿dejarán a los independientes cumplir con sus propósitos
de ejercer el poder con limpieza?
En
eso de luchar para conservar espacios, los profesionales del hueso no se andan
con bromas y tiran con todo.
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