viernes, 17 de julio de 2015

LOS DE AHORA (RUBIDO, OSORIO, ETC) NO PUEDEN; ¿LOS QUE VIENEN (ALFARO, EL BRONCO, KUMAMOTO) PODRÁN?


Los candidatos independientes que resultaron vencedores en las elecciones del pasado 7 de junio son ahora los que ponen gran parte de la agenda en los medios.


Enrique Alfaro, un veterano de las lides políticas y futuro alcalde de Guadalajara, ha ofrecido a Jaime Rodríguez, el Bronco, el apoyo de la fracción de Movimiento Ciudadano en el Congreso de la Unión para respaldar las gestiones que el inminente mandatario de Nuevo León realice ante la federación.


Alfaro mostró una capacidad de maniobra muy aceptable al cobijar las gestiones de El Bronco en tanto que se presume que ambos son muy similares al presentarse ante la sociedad con una personalidad ciudadana, es decir que proyectan una imagen de independientes de manera por demás aceptada por la mayoría de los mexicanos.


El Bronco, Enrique Alfaro o Pedro Kumamoto   – próximo diputado local independiente en Jalisco- que publicó un código de ética que de aplicarse en todo el país incomodaría a muchos de los próximos legisladores, son los nuevos actores políticos a los que la sociedad atiende sobre todo en sus propuestas de cambio con honestidad.


En estos días en los que la fuga de El Chapo puso nuevamente contra la pared al gobierno federal, la opinión generalizada es en el sentido de que los actuales responsables de la seguridad nacional NO PUDIERON mantener en prisión al prisionero más peligroso que tenían.


Las reiteradas expresiones, mediáticas o políticas, de que urgen las renuncias de Osorio Chong, Monte Alejandro Rubido y Eugenio Imaz son apenas la punta de iceberg de inconformidad social que seguirá explotando cada vez que los acontecimientos vuelvan a demostrar falta de voluntad o de plano una inaceptable ineficiencia de los funcionarios del actual régimen para responder a sus compromisos institucionales.


Lo que se diga acerca de la fuga de El Chapo por parte de las autoridades que tienen competencia en el caso serán saltos al vacío en tanto que no cumplan con el requisito que les ha impuesto el sentir de la sociedad y que no es otro sino que recapturen al Chapo para volver a creerles.


Pero la atención que se está prestando a las propuestas de los independientes es un arma de dos filos.


Por una parte se están convirtiendo en alguna forma de esperanza de que las cosas cambien.


Fin de la corrupción y de la impunidad; seriedad y responsabilidad a la hora de comprometerse con la sociedad, con la raza diría El Bronco; transparencia y austeridad en el ejercicio del poder público son las demandas más sentidas por el agobiado pueblo mexicano, mismo que tiene ya cifrada una esperanza en el actuar de los independientes cuando lleguen a ejercer los cargos que ganaron al oficialismo de todos los signos.


Los independientes, o los candidatos que son de una extracción ciudadana en términos generales, y que obtuvieron el voto de la ciudadanía en junio pasado, se están obligando a cumplir una agenda de reivindicaciones que puede resultarles muy pesada ante la pasmosa capacidad de sabotaje que tiene los profesionales de la conservación del hueso y que pululan por todos los partidos políticos de México.


La pregunta clave no es ¿podrán los independientes gobernar sin corrupción? La pregunta para los es ¿dejarán a los independientes cumplir con sus propósitos de ejercer el poder con limpieza?


En eso de luchar para conservar espacios, los profesionales del hueso no se andan con bromas y tiran con todo.


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