Durante tres años los mexicanos nos
acostumbramos a leer en los espacios de los analistas políticos, cuando del
tema de la sucesión presidencial 2018 se trataba, que en el PRI solo había dos
jugadores: Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong.
Apenas hace unos días el cerrado abanico de
Enrique Peña Nieto se empezó a abrir.
Manlio Fabio Beltrones llegó de manera
germánica a la dirigencia nacional del PRI y en automático se sumó al pequeño
elenco de presidenciables que tiene el partido en el poder para tratar de conservarlo
al ganar las elecciones del 2018.
Pero apenas ayer la nómina de presidenciables
creció de manera exponencial y, cuando menos cuatro de los actores de los
cambios que Peña Nieto realizó en su gabinete, tienen un fuerte aroma de poder
y en consecuencia ya son analizados como prospectos del PRI para pelear la
candidatura en las próximas elecciones que habrán de celebrarse en junio del
2018.
Veamos uno por uno:
AURELIO
NUÑO MAYER.
El nuevo secretario de educación pública
desde hace más de un año se había convertido en la barrera de contención en Los
Pinos de los afanes sucesorios de Luis Videgaray y de Miguel Ángel Osorio
Chong.
Su tarea de apoyo al presidente no se
agotaba, sobre todo en los últimos meses, en el pesado trámite de cernir la
agenda presidencial y desarrollar un esquema de información para su jefe que le
permitiera tomar decisiones SIN QUE LO INFLUYERAN LOS INTERESES SUCESORIOS DE
LOS MENCIONADOS VIDEGARAY, OSORIO Y ÚLTIMAMENTE BELTRONES.
Pasó a ser un concertador y un articulador de
acuerdos en varios de los más cruciales problemas que enfrenta el gobierno
federal.
El resultado de lo anterior, fue el
crecimiento político de Aurelio Nuño en el contexto nacional por la evidente
confianza que le tiene el presidente y que gracias a ella acumuló un gran poder
de información y contacto con los principales actores políticos mexicanos.
Ahora Nuño Mayer es un indiscutido
presidenciable 2018.
RAFAEL
PACCIANO ALAMÁN.
De manera muy cerebral este político y empresario mexicano, que es miembro activo
del Partido Verde Ecologista de México, supo cuidarle las espaldas al
presidente en el delicado tema de la protección del medio ambiente.
Pacciano ya fue diputado
federal en la LXI Legislatura dentro del grupo parlamentario del PVEM e integró
las comisiones ordinarias del Distrito Federal, Presupuesto y Cuenta Pública
además, lógico, las de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Conoce pues a la perfección el tema
que se le ha encargado.
Es egresado del ITESEM.
Pacciano el político, como subsecretario
de Gestión para la Protección Ambiental de la SEMARNAT, se convirtió en un
filtro político-científico para contener las controvertidas actuaciones y
ambiciones de sus compañeros de partido, empezando por las del mismísimo Niño
Verde Emilio González Torres, y sus correlatos de corrupción ampliamente
difundidos por los medios de comunicación.
Con la campaña del Verde en el pasado
proceso electoral, la presencia de ese partido, a pesar de críticas y andanadas
de sus opositores que llegaron al extremo de solicitar la cancelación de su
registro, fue evidente que, ante la compleja competencia electoral que se dará
en el 2018, las nuevas contabilidades electorales le daban al PRI apenas los
suficientes votos para alcanzar el triunfo ante un eventual crecimiento del PAN
o que, con gente como Agustín Basave al frente del PRD, se logrará un bloque
izquierdista de oposición real.
En ese escenario el nombre de Rafael
Pacciano, por méritos propios, está ya puesto como una figura con peso suficiente
que puede resolver la adivinable y muy probable guerra interna que se dará entre
los presidenciables del PRI Videgaray, Osorio, Beltrones, Meade y Claudia Ruíz
Massieu.
JOSÉ
ANTONIO MEADE KURIBEÑA.
Teniendo como compañero de viaje en el
sexenio de Peña Nieto al poderoso secretario de hacienda, Luis Videgaray, José
Antonio Meade llega a la secretaría de estado que es el punto de contacto más
fuerte con los grandes segmentos de la población nacional a través de los
programas sociales de la SEDESO:
Meade en sus orígenes políticos abrevó
de manera muy cercana en la cultura priísta por el personalísimo contacto que
tuvo con familias como la de Augusto Gómez Villanueva.
Su formación como funcionario público
fue aprovechada por el PAN de manera muy inteligente. Pero el sello del PRI en
el accionar político de José Antonio Meade es tan indeleble que lo convierte,
con su llegada a SEDESO, en uno de los más fuertes precandidatos presidenciales
peñistas para el 2018.
La SEDESO en manos de una conversa
como Rosario Robles, irritaba a los priístas recalcitrantes porque ocupaba un
lugar de privilegio en el contacto con los grupos marginales más numerosos de
México y a los que los programas sociales del gobierno acercaba de una manera
que, inevitablemente, genera una ganancia electoral que no es menor.
El PRI con José Antonio Meade recupera
un espacio de contacto social que se estaba desperdiciando con Rosario Robles.
CLAUDIA
RUÍZ MASSIEU.
El eficaz desempeño de Claudia Ruíz
Massieu al frente de la secretaría de Turismo no le daba para ascender al estatuto
de presidenciable.
Su trabajo en Turismo fue intenso y
productivo, pero el aparador no le alcanzaba para ser la única mujer encartada
en el elenco de los presidenciables.
Con su llegada a la excepcionalmente
importante secretaría de relaciones exteriores, la guerrerense, hija nada menos
que uno de los grandes ideólogos del PRI como fue José Francisco Ruíz Massieu,
su relevancia política ha cobrado una singular presencia entre los que se
mencionan como aspirantes a la candidatura del PRI para el 2018.
Así pues, podemos decir que la
caballada de Peña Nieto para el 2108 de ninguna manera puede seguirse
considerando como flaca.
Fue bien engordada a raíz de los cambios
operados ayer.
Y, mucho ojo, puede pesar más con los
movimientos que seguramente van a venir después del informe presidencial.
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