Dentro de 10 días serán las llamadas elecciones
intermedias mexicanas.
Las preferencias electorales ciudadanas ya se van
definiendo con mayor claridad.
Ayer analizamos en SDPnoticias el caso del mito de Jaime
Rodríguez El Bronco, candidato independiente al gobierno de Nuevo León.
A principios de mayo El Bronco era un indiscutido segundo
lugar en intención de voto arriba del panista Felipe de Jesús Cantú. Estaba
debajo de Ivonne Álvarez por cerca de los dos dígitos, es decir diez o más
puntos de ventaja.
A mediados de ese mes, el Bronco se acercó a solo cinco
puntos de la candidata del PRI. Y en esos días se le sumó el decadente ex
panista Fernando Elizondo, que como aspirante al gobierno postulado por MC,
apenas alcanzó los 3 puntos de intención de votos.
Fue entonces cuando la sociedad neoleonesa se puso a
pensar en serio cómo les iría con eventual triunfo de El Bronco como
gobernador.
Un mandatario que no tendrá presencia territorial porque
no tiene candidatos en los municipios y que no tiene garantía legislativa en
tanto que los que serán nuevos diputados locales serán a del PRI o del PAN, pero nunca del
Bronco.
Lo anterior ocasionó que los números de Jaime Rodríguez
volvieran a bajar.
A diez de la elección y a siete que se inicie la llamada
veda, para el Bronco será muy difícil revertir el sentimiento de desconfianza
que su “independencia” ha generado en la sociedad de Nuevo León convertida en
electorado.
El tita-tira de El Bronco con Felipe Calderón no
favoreció al Bronco.
Jaime Rodríguez sí está en busca del voto, Calderón
solamente hace proselitismo y si gana o pierde un tira-tira como ese, no
impacta en la votación final.
En San Luis Potosí se ha presentado otro imponderable que
afectó, particular y fundamentalmente al PRD, pero que le pegó a “la oposición”
en general.
Los números que tenían a la oposición, representada por
el Calolo, Fernando Pérez Espinoza del PRD y Sonia Mendoza del PAN eran muy
competitivos con respecto de Juan Manuel carreras del PRI.
Hoy el imponderable de Soledad de Graciano Sánchez, ha
dado una voltereta total. Ya no hay empate técnico y el priísta saca siete puntos
a Mendoza y 10 puntos al Calolo.
Sin duda que hoy por hoy, a seguridad es el elemento
social que más demandado en estos momentos finales del proceso electoral, en la
esperanza de cambio que tienen los electores cuando se renueven los gobiernos
de cualquier nivel.
En el municipio de Soledad de Graciano Sánchez apareció
un candidato a presidente municipal perredista que es, según los reportes
locales, lo más parecido en conductas y formas de hacer política, que se haya
encontrado al siniestro matrimonio de dominaba Iguala, los Abarca-Pineda.
Fernando Pérez Espinosa, ex dirigente estatal del PRI que
abandonó ese barco y ahora es candidato a gobernador del PRD, logró posesionar
a ese partido en números que son en principio inéditos, casi históricos.
Pero aparece el imponderable de Ricardo Gallardo en
Soledad de Graciano Sánchez, y Carlos Navarrete, dirigente nacional del PRD,
muy hábil para hacerle al merolico, en lugar de pedir el beneficio de la duda,
se pone de inmediato a defender a un indefendible aspirante a un cargo de
elección popular.
¿Qué impulsó a Carlos Navarrete a defender al
indefendible?
Las respuestas no quedan claros, y en cambio las dudas de
que en el PRD no habrá “otro Abarca” crecen exponencialmente.
Esa actitud hace desconfiar a los electores, no solo
simpatizantes del PRD, sino de la oposición en general.
En Guerrero la actitud de Carlos Navarrete refuerza, sin
duda, la ventaja de Héctor Astudillo del PRI sobre la perredista Beatriz
Mojica, ex secretaria de desarrollo social de Ángel Aguirre, ligado hasta la
médula a los Abarca-Pineda.
Pues todo indica que, al final del proceso electoral
intermedio mexicano, los astros se le están ordenando muy favorablemente al
PRI.
No por sus méritos ni por su prestigio.
Se le compone el panorama más bien por las fallas de los
adversarios que por sus buenos oficios.
Ese es el México real en materia de elecciones.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario